El Che; icono del tiempo en un tiempo que se devanece. Siempre de paso y siempre presente…

El Che; icono del tiempo en un tiempo que se devanece. Siempre de paso y siempre presente…

cheysushijos

Al cabo de 47 años. Una de las figuras intelectuales más potentes de los dos últimos siglos y hasta del milenio anterior, porque pensador e intelectual potente lo es tanto un físico teórico o creador práctico (Newton, Einstein, Feynnman, Bhor, Tesla…) como un músico-poeta (Morrison, Lennon…), como aquel hombre orquesta del conocimiento, de la pintura, la ingeniería, la arquitectura; el genio (Leonardo…) o el futurista soñador (Verne, Asimov…). Pero el Che es algo más: en él se funden el pensador y el activista que, por el compromiso con sus semejantes, devino actor en el teatro de la historia para representar la obra del hombre nuevo.

El desafío de la vida, consciente del límite del tiempo cuando vivir es un accidente (Aute), le llevó a continuos retos, a que su pensamiento nunca tomara asiento, sabiendoque estamos aquí de paso, siempre de paso.  Alumno aplicado en la recien descubierta teoría de la “relatividad” del mundo físico espacio/tiempo, entendió la necesidad en lo personal y social de meter en el menor espacio/tiempo el mayor espacio/experiencia, y un día se descubrió en la avidez de leer tanto a Marx y Lenin, como a los pensadors sociales, economistas y filósofos, abandonándose también al puro placer de disfrutar a Baudelaire y a Goytisolo o Baroja. Y por atravesar/cruzar el tiempo, cruzó a nado la noche de su cumpleaños aquel río, viviendo  la solidaridad con los desheredados, asfixiado por el asma en la leprosería de San Pablo. Y por comprender el tiempo, subió al Machu Pichu para comprender la historia de la América precolombina. Y por atreverse con el espacio, intentaba cada domingo con la misma fe subir al Popocatépelt. Y por enervar la historia, -que escribe quien la escribe-, quiso reescribir la de América y se enroló en el Gramna y en la Revolución cubana, y por lo mismo se fue a El Congo y a Bolivia y, fiel a su compromiso, también en el último trance se presentó a su cita con la muerte inmortal en la historia aquel día en la Quebrada del Yuro, aquel 8 de octubre de 1.967, hasta la victoria o la muerte, por los pueblos de la tierra, por su liberación, en gesto de amor y entrega a sus semejantes de la propia vida, que ya desde entonces sería eterna.

Reflexiono desde hace años que, con la tecnología militar y mediática actual del imperio genocida de los nuevos bárbaros, que cada día coloniza el globo mundial y destruye paises y a sus habitantes por miles, hoy ya ni la Revolución Cubana ni el Che serían posibles. Pero eso es otra historia, porque en todo caso el Che siempre permanecerá como imagen fija e indeleble en el tejido espacio/tiempo, imagen de aquella época en que toda Santa Clara se levantó para verle… Son cosas de la teoría einstiana de la relatividad especial.

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joanmarti
Escriito por joanmarti

Abogado de profesión; juntaletras revoltoso de afición y aflicción, diletante del pensamiento embebido en la relatividad y la cuántica... No hay más.

2 Respuesta a los comentarios

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    octubre 06, 2014

    Una figura probablemente irrepetible al lado de la defensa de los desarraigados del mundo capitalista.Icono de las revoluciones.Su recuerdo nos mantiene a los que intentamos una gota de su lucha.Buen recordatorio.

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  2. Avatar
    octubre 06, 2014

    Muy bien escrito, Joan. La figura del Che para mí es controvertida. No dudo de su idealismo, de la fidelidad a sus ideas, que lo llevó a dejar una poltrona y a ser consecuente consigo mismo y con la revolución que predicaba. Es de admirar, en un mundo en el que es tan fácil corromperse. Camilo Cienfuegos y el Che fueron fieles como digo a sus ideas. Desapruebo en cualquier caso el fanatismo de Guevara y la represión revolucionaria. A mí, sinceramente, los revolucionarios me parecen tan fanáticos como los contrarrevolucionarios. Y el fanatismo es muy dañino.

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